jueves, 23 de enero de 2014

Soleá, dame la mano...

Para conocer un poco de la historia de esta marcha hay que situarse en la Sevilla de 1917-18, alrededor de los años 20. Barrio del Arenal, en la antigua cárcel del Pópulo (hoy calle Almansa) un Viernes Santo por la mañana. Entre el gentío la Esperanza avanza hacia su barrio, recorriendo las últimas calles de Sevilla que la separan de Triana. Tras unos gruesos muros y unas pocas ventanas con rejas se agolpan presos llenos de esperanza que esperan verla pasar. Pero la Virgen no pasa de largo, se vuelve hacia esos que imploran tras los hierros y se hace el silencio.



Con la Esperanza frente a ellos un preso que lloraba se arranca con una saeta que dijo: "Soleá dame la mano, por las rejas de la cárcel, que tengo muchos hermanos, huérfanos de padre y madre. Eres la Esperanza nuestra, estrella de la mañana, luz del cielo y de la tierra, honra grande de Triana".

Así nació una de las bellas marchas procesionales de nuestra Semana Santa en la
mente del compositor Font de Anta. Se reconoce a Manuel Font de Anta como autor de la marcha aunque voces expertas apuntan a que fue su hermano José el autor de la marcha en 1918.

En la edición original del guión aparece la siguiente dedicatoria: "A los desgraciados presos de la cárcel de Sevilla que, al cantarle saetas a la Virgen en Semana Santa, me hicieron concebir esta obra".




Es una marcha descriptiva, por eso, lleva unos toques con cornetas que reflejan la banda de cornetas y tambores, anunciando la llegada, repitiéndose el mismo motivo al final, como señal de despedida.

Se suele interpretar cada año cuando la Virgen pasa frente al edificio donde estuvo la cárcel, en el que hay un azulejo de la Esperanza, como recuerdo de aquellas saetas que se le cantaban desde allí.






En esta fotografía vemos al coreógrafo ruso Diaghilev y al compositor Igor Stravinski. Está tomada durante su estancia en la Semana Santa de 1921. Fruto de dicha estancia surgió una de las anécdotas más conocidas relacionadas con el mundo de las marchas procesionales, puesto que al presenciar el paso de la Virgen del Refugio por la Puerta de la Carne mientras la banda interpretaba "Soleá, dame la mano" sentenció: "estoy escuchando lo que veo y viendo lo que escucho".